miércoles, 2 de junio de 2010

Parece que decir te quiero ha perdido su glamour.

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale. 
Opino que no es cierto.
Cada cual tiene su manera de vivir la intensidad de las relaciones afectivas que mantenga como quiera, cualquier detalle adaptado a la persona tendrá el mismo valor, para unos una joya, para otros una tarde en una cafetería, ¿qué importa la carcasa cuándo el interior merece la pena?


El ambiente, la ropa, el nivel adquisitivo ... todo ésto debe dar igual cuando hablamos de sentimientos y el hecho de categorizarlos no lo hace más puro ni más eterno de lo que las propias mentes creen.


Pero hay algo que no cambia, y es que todo el mundo necesita y debe aprender a decir aquello que quiere expresar. Debe trasmitir al otro todo eso que a veces decimos que es inexplicable.
Querer y ser correspondido es probablemente es una de las mejores sensaciones que la vida no debería negar a nadie.
Y es que por muy romántico que pueda sonar, sentir el amor hacia alguien, hacia otra persona, no es algo que se tenga que explicar ni demostrar o razonar, sólo se debe sentir.


¿Y qué hacemos con eso a lo que no ponemos nombre?
La sociedad se ha vuelto materialista, y caprichosa. Se premia más algo lujoso que el tiempo dedicado, y éste es el error.


Se escuchan " te quiero " inciertos en bocas llenas de mentiras, en momentos en los que no es coherente ni realista su utilización. Se ha convertido en una muletilla, algo que queda bien decirlo al final de frase o en momentos de tensión para aliviar la disputa. 
¿Y saben lo más irónico? Pues que la sinceridad del término en sí queda en el olvido cuando alguien que es capaz de pronunciarlo,  al rato lo cambia por sentimientos contrarios que en un principio no parecían ser posibles.
Pues vean que todo es posible, pero del amor al odio no se puede cambiar por una conversación en Internet. Ésto es algo que muchos deben aprender.


Y de nuevo los tópicos. No se conquistan personas por palabras bonitas, lo verdaderamente bueno es la mente que dirige esas palabras.


Prefiero callar y decir con mi silencio todo lo que con palabras muchos otros desprestigian. ¿No es más valioso tener la certeza de lo que significa que alguien te mire, antes que escuchar que te quieren hasta el infinito cada hora?

No hay comentarios: