martes, 4 de octubre de 2011

La fugacidad de las gentes está en lo que vemos.

Mucha gente pasa por tu vida, como trenes por delante de tus ojos.
Unos los coges, otros no. Hay viajes que recuerdas con mas entusiasmo. E inlcuso hay alguno que preferirías no haber iniciado.




Pero una vez dentro del vagón, la decisión está tomada. Te dirijes a un destino, el que tú quieras, ¡y eso sí! puedes bajar exactamente donde te apetezca.
Muchas personas son tan fugaces como esa parada de metro.


Porque no siempre merece la pena llegar hasta el final del trayecto, también puedes quedarte con el bonito aunque breve paseo.. Y no quieras conocer más, lo estropearía.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Como un relámpago, fugaz, pero intenso.

¿ De qué se puede estar seguro?

Da igual lo que pase alredor.


Hay veces en las que se necesita olvidarlo todo y hacer alguna estupidez.

Perder el control. Y gritar.

Correr, correr y no parar, da igual con lo que te encuentros, se trata de seguir, no importa a donde se llegue, si se tiene claro que llegarás a algún sitio.

LLueve sin censar pero no merece la pena parar, no hay razón que te frene, cuando se tienen ganas de VIVIR.