Ni todo es bonito, ni todo es horrible. Ni todo es blanco, ni negro, ni siquiera de colores.
Las cosas son como son, pasan por determinadas razones y en momentos concretos.
No hay un día igual a otro, ni tenemos el don de revivir una emoción igual a otra.
Puedes intentar entender tu mundo, entender tus emociones, tus miedos, y la razón de tus alegrías, pero hay cosas que se escapan de tus manos, y eso es lo que hay que aprender.
El valor de las emociones no está en ellas mismas,
sino en lo que hacemos con ellas cuando las sentimos.
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