La vida sigue su curso, los días se suman en el cuerpo de la gente que espera vivir y mientras tanto las explicaciones de cada hecho sucumben las mentes de aquellos que se paran a pensarlo.
¿Por qué soy así? ¿Por qué ocurrió ésto? ¿Por qué me sucedió lo otro?
Incógnitas sin posibilidad de respuesta inmediata que requieren de una socorrida frase " eso es el destino".
Realmente las cosas tienen una explicación, todo ocurre por algo, tiene su momento, su lugar y su manera de ser. Pero hay algo que por encima de ello no se puede olvidar, y es que el dueño de cada cosa, de la manera de asimilar, de cada sentimiento, meta, o acción es uno mismo.
Todo está fuera de control, menos nuestras decisiones.
" Creer en el destino es tener miedo a cambiar el futuro".
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