lunes, 6 de diciembre de 2010

Un adiós que no quiere irse, una espera eterna.

Esperar.
Según el significado del diccionario es: Quedarse en un lugar hasta que llegue una persona u ocurra una cosa ; Creer que va a ocurrir o suceder una acción generalmente favorable.

Y es que ciertamente nos pasamos la vida esperando cosas. Ya sea el autobus, la hora de volver a casa, la hora de salir, esperamos que haga calor o que llueva, esperamos personas, y esperamos sentimientos.
Y al final, lo unico que nos queda es aprender a estar sentados, pues hay cosas que no llegan nunca.
Cuando no tenemos certezas, y sólo jugamos con las dudas nos dedicamos a ver pasar el tiempo, ver pasar la vida y justificarlo.
¿Pero que ocurre con todo aquello por lo que esperamos y no llega? ¿Y con lo qué sucede y no es cómo lo imaginamos?

La espera se relaciona con nuestras expectativas, esas metas interiores que nos gritan y que aunque no siempre seamos capaces de manifestarlas, se hacen presente en el nerviosismo de nuestro estado de espera.

Deberiamos ser menos impacientes, ¿pero cómo se hace eso?.
Pasar por la vida sin esperar nada de ella, y de todo lo que nos pueda aportar, es como no haber vivido.
Entonces me pregunto - ¿dónde está la clave?.

Quizás se trata de no esperar nada que no dependa de nosotros mismos.
 Y es que el resto viene solo, y como tenga que ser será.
Dejarse serprender, dejarse llevar ... aceptar todo tal como viene y no esperar que vuelva a suceder. 

¿Quién sabe que puede pasar dentro de unos minutos?



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